La Orden Dominicana, también conocida como la Orden de Predicadores (OP), fue fundada por Santo Domingo de Guzmán y aprobada por el Papa Honorio III el 22 de diciembre de 1216.
Aunque estaba diseñada como de carácter internacional, por practicidad de organización, la Orden estaba dividida en unidades territoriales (regionales o nacionales) llamadas Provincias, con un territorio propio y un cierto número de religiosos, casas (o conventos) y actividades apostólicas. Aún cuando todos estaban bajo la autoridad de la Orden (el Maestro de la Orden y el Capítulo General), las Provincias, regidas por un Provincial (con su Consejo y los Capítulos Provinciales), gozaban de un cierto grado de autonomía.
Tan temprano como 1221-1228, la Orden Dominicana tenía las siguientes Provincias: España, Tolosa, Francia, Lombardía, Romana, Hungría, Teutonia o Alemania, Inglaterra, Polonia, Dacia o Croacia, Grecia y Tierra Santa. Cuando la Orden se extendió a otras regiones o países, o cuando los religiosos o conventos en una determinada nación eran demasiado numerosos para ser correctamente goberndos por una única Provincia, se añadían otras Provincias. Así, en la Península Ibérica había las Provincias de Castilla o España, Aragón y Bética, además de Portugal. En 1573 la Orden contaba con 28 Provincias, algunas de ellas en el Nuevo Mundo,como las Provincias de la Santa Cruz de las Islas Caribes, Méxio, Perú, Chiapas, Colombia y Chile.
Cuando los españoles se establecieron en las Filipinas en 1565, noticias de los populosos países en Asia, como China, Japón, Siam, etc. comenzaron a llegar a México y España. Pensando en las nuevas oportunidades de extender el Reino de Dios, los Dominicos de México pensaron en la necesidad de fundar una nueva Provincia para la evangelización de los Reinos del Este. Este trabajo fue encomendado a un misionero veterano, Fr. Juan Crisóstomo, que obtuvo los permisos necesarios del Papa, del Rey y del Maestro de la Orden.
El nacimiento de una Provincia misionera
La proyectada Provincia, que sería conocida como la Provincia del Santísimo Rosario, se convirtió en una realidad cuando, en 1587, de un grupo de 40 voluntarios Dominicos que salieron de España, 3 navegaron de México a Macao (China) y otro 15 se embarcaron el día 3 de abril en un galeón desde Acapulco a Manila a donde llegaron el día 21 de Julio de 1857. Ellos eran los "Padres Fundadores" de la nueva Provincia Dominicana (oficialmente admitida por el Capítulo General de la Orden en 1591) y los pioneros de una saga de misioneros que continuaría ininterrumpidamente for más de 400 años. En 1987, el cuarto centenario de la Provincia fue solemnemente celebrado particularmente en Manila, pero también en todos los demás lugares donde la Provincia está presente en el día de hoy.
La nueva Provincia del Santísimo Rosario (la fiesta del Rosario en la Iglesia fue establecida por San Pío V en 1572, después de la victoria de Lepanto) presentaba varias peculiaridades: a) no tendría límites territoriales, b) sería gobernada por unos Estatutos especiales para facilitar su labor misionera, c) los miembros de la Provincia serían voluntarios provenientes de otras Provincias en España, México y Europa, d) tendrían al menos 2 horas de oración mental diarias y recitarían el oficio divino a medianoche. Más de 1.500 voluntarios se unieron a la Provincia hasta 1835. En 1835, después de la desamortización, la Provincia comenzó a formar sus propios candidatos en Ocaña y Ávila. Unos 400 miembros también han sido reclutados y formados en las Filipins, Japón, China y, sobre todo, en Vietnam.
En las Filipinas
La actividad misionera de la nueva Provincia comenzó con urgencia en las Filipinas, y su actividad apostólica duraría varios siglos en Manila (Convento de Santo Domingo, la Universidad de Santo Tomás, colegio de Letrán, el ministerio entre los chinos de Binondo y el Parian), y también en las provincias geográficas de Bataan (y parte de Zambales), Pangasinan, el Valle del Cagayán y los archipiélagos de Batanes y Babuyanes. A finales del siglo XIX (1898), los Dominicos administraban espiritualmente unas 90 ciudades en Filipinas, con más de 504.000 almas. En 1971 fue creada la nueva Provincia Dominicana de Filipinas y la mayoría de los conventos, casas, escuelas y otras instituciones de la Provincia del Santísimo Rosario en las Islas fueron pasadas a la nueva Provincia.
En Japón
Los objetivos misioneros de la nueva Provincia no estaban circunscritos solo, o incluso mayoritariamente, a las Filipinas, sino a los "vastos Reinos del Este". Filipinas se convirtió en la piedra de apoyo para los Dominicos que marchaban al Continente Asiático, incluso si no obtenían un éxito inmediato.
En 1602 Japón comenzó a ser parte de su actividad misionera, un ministerio glorioso que sólo iba a durar 35 años, ya que una sangrienta persecución acabó con el trabajo de la Iglesia en 1637 en dicho país. Sólo uno de los Dominicos que murió en Japón durante este período falleció por causas naturales. El resto (Europeos y Dominicos Japoneses nativos) murieron martirizados. Hoy todos ellos ya han sido beatificados o canonizados. Los Dominicos volvieron a Japón en 1904, concretamente por medio de la Segunda Orden, y continúan allí con un Vicariato en la isla de Shikoky y varias instituciones, como el famoso colegio Aiko en Matsuyama.
En Formosa (Taiwán)
En 1626, los Dominicos comenzaron a evengelizar la isla de Formosa (la isla que hoy se conoce como Taiwán), que entonces no era parte de China sino poblada por nativos de raza malaya. La principal razón era el entrar en China desde allí, así como desde Japón. El trabajo misionero en Formosa duró sólo un corto periodo de tiempo y se concentró principalmente en el norte de la Isla, donde algunos misioneros fueron martirizados. En 1642 la Isla cayó bajo la invasión de las fuerzas holandesas que venían de Batavia (Indonesia), y así se terminó toda actividad misionera por más de 200 años. En 1859, la Isla, ahora predominantemente china pero con población nativa en las montañas (por 50 años estuvo también bajo el control político japonés, 1895-1945), fue encomendada nuevamente al zelo misionero de los Dominicos de la Provincia del Santísimo Rosario. Ellos fueron los únicos misioneros en Taiwán por casi un siglo, hasta que el régimen comunista tomó el continente chino, forzando a muchos misioneros de diferentes órdenes a buscar refugio en Taiwán. Los Dominicos cedieron la mayoría de sus centros misioneros y se trasladaron al sur, al area de Kaohsiung. Ahora hay tres Vicariatos Dominicos (uno de la Provincia del Santísimo Rosario, otro de la Provincia de Teutonia y el Vicariato General Reina de China) y la Familia Dominicana está representada en Taiwán por las Dominicas de Clausura, varias congregaciones de Hermanas Dominicas y por el Laicado Dominicano.
En China
En 1631, después de al menos varios intentos infructuosos, la Provincia del Santísimo Rosario pudo hacer realidad un sueño: entrar en la gran China, donde pudieron evangelizar ininterrumpidamente en el area de Fujian por más de 300 años en los tres Vicariatos Apostólicos que crearon: Amoy (Xiamen), Fochow (Fuzhou) y Funing. Como el resto de misioneros, los Dominicos fueron expulsados de China por el régimen comunista en 1952-1954. A ellos se habían unido los Dominicos Alemanes y Americanos a comienzos del siglo XX, y también varias congregaciones de Hermans Dominicas. Los miembros del Laicado Dominicano eran muy numerosos y bien instruídos. 6 de los nuevos santos de la misión de China, canonizados en el año 2000, eran Dominicos, incluyendo el protomártir de la misión, San Francisco Fernández de Capillas (1648). Algunos de los ilustres dominicos de la misión de China fueron el primer Obispo chino (el único por más de 300 años) Lo Wenzao (+1690) y el heroico misionero Juan Fung de Sta. María (+1775).
En Vietnam
En 1676 se estableció la gloriosa misión de Tonkin (Vietnam del Norte) y, como la misión de China, continuaría ininterrumpidamente por más de 300 años, también con tres Vicariatos Apostólicos creados y administrados por ellos: Oriental, Central y Norte. Las persecuciones y martirios fueron una característica de esta misión, que, en un determinado momento, fue considerada por la Iglesia como la mejor misión del mundo, y fue alimentada con la sangre de más de 30.000 mártires. Los misioneros Dominicos se trasladaron al Sur con la mayoría de sus cristianos en el famoso éxodo de 1955. Las vocaciones nativas dominicanas fueron siempre abundantes y finalmente se creó una Provincia Dominicana nativa en 1967.
Se hicieron también varios intentos de establecer misiones en Cambodia, Siam y Corea. La misión en Corea se ha conventido en una realidad en los últimos tiempos y está llena de esperanza y promesa.
La saga misionera
El trabajo de los dominicos misioneros, como el de los de otras congregaciones religiosas en el mismo momento y en el mismo área, se caracterizó siempre por la dedicación generosa a la predicación del Evangelio, incluso a riesgo de verter la propia sangre. Tres grandes grupos de Dominicos mártires de la Provincia del Santísimo Rosario (en Japón, China y Vietnam), han sido elevados a la gloria de los altares, algunos beatificados pero la mayoría canonizados: 57 Bienaventurados y santos, sin contar los 42 miembros del Laicado Dominicano y muchos miembros de la Confraternidad del Santo Rosario, incluyendo entre ellos al primer santo canonizado de Filipinas: San Lorenzo Ruiz de Manila, mártir en Japón (1637).
Muchos fueron los protagonistas de esta gran saga misionera. No mencionamos más que a algunos, cuyos nombres son más conocidos: Domingo Salazar, Juan Castro, Miguel de Benavides, Juan Cobo, Diego de Soria, Diego Aduarte, Luis Gandullo, Francisco Blancas de San José, Diego Collado, Alfonso Navarrete, Jordan Ansalone, Guillermo Courtet, Luis Flores, Jacinto Orfanell, Vittorio Ricci, Juan Bautista Morales, Francisco F. de Capillas, Gregorio Lo, J. B. Fung, Domingo Varo, Francisco Serrano, Pedro Sans, Juan Arechederra, Francisco Gil de Federich, Vicente Liem de la Paz, Jerónimo Hermosilla, Valentín González, Hevia Campomanes, Pedro Payo, Bernardino Nozaleda, José Cueto, Joaquín Fonseca, Norberto del Prado, Marín Sola, Pedro Muñagorri, Francisco Aguirre, por nombrar sólo a algunos de los que tienen derecho a estar en esta lista de honor.
El objetivo de los "Padres Fundadores" de la Provincia Dominicana del Santísimo Rosario era el establecer no sólo la Iglesia sino también la Orden Dominicana en los países que evangelizaban. De la Provincia del Santísimo Rosario han nacido la Provincia de Ntra. Sra. Reina de los Mártires en Vietnam (1967), la Provincia de Filipinas (1971) y el Vicariato General Reina de China (1979).




