OBRA DE SANTO DOMINGO: LA ORDEN DE PREDICADORES
Dice Unamuno que Cristo no dejó ninguna obra escrita. Y añade que nos dejó algo mejor: palabras vivas, el Evangelio. En realidad, Santo Domingo tampoco nos dejó alguna obra escrita. Pero nos dejó algo mucho mejor: la Familia Dominicana, compuesta por sacerdotes y hermanos cooperadores, monjas de clausura, hermanas apostólicas, fraternidades laicales y sacerdotales, y también Institutos Seculares (cf. CIC 710).
1. ¿QUIÉNES SON LOS DOMINICOS Y DOMINICAS?
(1) Dominicos y Dominicas son discípulos de Domingo de Guzmán (1174-1221).
Etimología heterodoxa de Dominico: “domini cani”, o perros del Señor. Origen ortodoxo de la palabra: “de Domingo”, o sea, sus hijos e hijas pertenecen a Domingo: los miembros de la Familia Dominicana son -somos- de Domingo, nuestro Fundador y Padre y Maestro
“Perritos de Domingo” tiene un atractivo especial para dominicos y dominicas. Cuando la madre de Domingo, la Beata Juana de Aza, estaba embarazada tuvo una visión: el niño que tenía en su vientre era como un perrito, que al salir de su vientre llevaba en su boca una antorcha encendida que inflamaría al mundo con el fuego de Cristo, el fuego ardiente del amor.
Los Dominicos Son Seguidores de Santo Domingo, que solo habla con Dios o de Dios. De Domingo, el enamorado de Jesús, el predicador itinerante, que llora por la noche y sonríe por el día. El mendicante de Caleruega, amigo de Francisco de Asís. Los dos fundaron ordenes mendicantes. Palabras de León XIV que nos interpelan hoy: “No solo servían a los pobres: se hacían pobres con ellos (León XIV, Dilexi Te, 63). La Orden de Predicadores es una Orden apostólica (imita a los apóstoles), misionera (enviada por Jesús), e intelectual (busca y explica la Verdad que nos hace libres).
En el año 1216, Domingo fundó la primera comunidad dominicana local, aprobada por Inocencio III; eran 17 miembros. En el mismo año (diciembre 22), el Papa Honorio III la confirma como Orden universal. Cuando Santo Domingo murió en 1221, ya había cinco Provincias. y 25 casas establecidas por Europa. Hoy los dominicos somos unos 5.337
2. LEMAS Y DEVOCIONES
LEMAS
Veritas:: pasión por la verdad. Este lema nos lo dio la gente, el pueblo.
· Contemplari et contemplata aliis tradere: contemplar y dar a otros los frutos de esa contemplación. Domingo are activo y contemplativo.
· Laudare, benedicere et praedicare: alabar, bendecir, y predicar.
DEVOCIONES
Los dominicos y dominicas tenemos tres devociones especiales: a la Eucaristía, Sacramento de Sacramentos, a la Virgen María, Madre de Predicadores y nuestra Patrona, y a Santo Domingo con los otros santos dominicos (cf. LCO, no. 67, # III). Somos promotores del Rosario de María.
3. ELEMENTOS ESENCIALES
VIDA COMUNITARIA. Nuestro Padre Domingo aprendió y vivió con la familia de los canónigos regulares la Regla de San Agustín, que enfatiza la vida en común de los hermanos y hermanas. Nuestra vocación es con-vocación, esto es, somos llamados a formar una familia verdadera: Con una mente y un alma (Regla de San Agustín).
ORACIÓN. Nos dicen las crónicas que nuestro Padre era “persistente en la oración y que celebraba Misa todos los días”. En la vida del “predicador de la gracia”, la oración comunitaria y la personal se fertilizan mutuamente. Leer el librito sobre las Nueve Formas de Orar de Santo Domingo, que observaron los hermanos en nuestro Padre, es una gozada.
ESTUDIO. El estudio de por vida es otro elemento esencial del carisma dominicano. El estudio dela verdad es continuamente necesario para predicar y enseñar. Además, deberán interpretar los llamados signos delos tiempos, que son mensajeros de la Palabra de Dios.
Y POBREZA. No solo como un voto, sino también como actitud permanente de la vida dominicana (cf. LCO, Constitución Fundamental). Nuestro Padre Santo Domingo tenía un amor supremo por la pobreza para si mismo y para su Orden (cf. LCO, Ibid.1, I), Antes de morir, Domingo acentuó a los hermanos: caridad, humildad y pobreza voluntaria.
Estos CUATRO ELEMENTOS ESENCIALES del carisma dominicano están DIRIGIDOS A LA PREDICACIÓN, que es la prioridad de prioridades. Santo Domingo fue ante todo un gran predicador. Los dominicos y dominicas somos enviados a a predicar con nuestra lengua y nuestros corazones, con nuestras palabras y nuestras buenas obras: predicar a los cristianos (evangelización), a los cristianos que lo fueron (nueva evangelización). y a los no cristianos (evangelización ad gentes). La predicación dominicana es una predicación distinta. Ni mejor ni peor que otras, sino diferente: una predicación que combina los elementos básicos de la vocación dominicana y trata de ser fiel a sus lemas esenciales.
Nuestra predicación -toda predicación- está ordenada a LA SALVACIÓN DE LA HUMANIDAD, que es su objetivo: nuestro Padre Domingo “anhelaba la salvación de todos los hombres, incluyendo cristianos, sarracenos y especialmente los cumanos, a los que deseaba ir” (Fray Rodolfo de Florencia)..
un hecho interesante: Santo Domingo envió sus primeros discípulos a las grandes ciudades de Europa. Sus primeros seguidores le preguntaron: ¿Qué debemos hacer en París, Bolonia, Madrid y Roma? Domingo: “Predicar, estudiar y fundar casas”. Hoy: predicar el Evangelio, también, en las llamadas periferias -lugares donde habitan los pobres y marginados y los no creyentes.
4. MISIONEROS DOMINICOS DE LA PROVINCIA DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO
El 21 de julio, 1587, un galeón llegó, desde Acapulco (México) a Cavite (Filipinas). Entre los pasajeros había15 dominicos -de las tres provincias españolas, Castilla, Andalucía y Aragón-. Los primeros miembros de la nueva Provincia misionera escogieron libremente ir al Oriente. Además, otros tres misioneros fueron a Macao, con la intención de entrar en China.
A los 18 hermanos se les advirtió repetidamente que donde ivan sufrirían muchas calamidades. Firmaron libremente un documento admirable, en el que se dice:
En tiempos de grandes dificultades y pruebas, recordarán que se ofrecieron libremente a este servicio por el amor de Nuestro Señor Jesucristo, el celo de las almas, y como penitencia por sus pecaos.
Como los primeros seguidores de Santo Domingo fueron fieles cumplidores de su compromiso vocacional, así lo fueron también los primeros misioneros de nuestra Provincia. El Cabildo de Manila pidió al Rey de España que enviara más discípulos de nuestro Padre, ¿Por qué? “Porque viven en estas tierras, y de modo singular, como verdaderos hijos de su Padre Domingo”.
Desde España, pasando por México, a Filipinas, y desde Filipinas y Macao, a diferentes países de Asia: misioneros y misioneras en Filipinas, en China, Tonkín (Vietnam), Japón, Taiwán, y después, en Corea y Singapur, y recientemente, en Myanmar y Timor. También tenemos misioneros en Venezuela y seguimos misionando teniendo en España, de la que nació la Provincia.
Somos como engranajes de la larga y maravillosa cadena de misioneros y misioneras, y de las hermanas monjas de clausura, las hermanas apostólicas y las fraternidades, y los Institutos Seculares: todos y todas caminando en el fascinante camino de Domingo.
Somos una gran familia con ejemplos maravillosos: Con nuestro Padre Domingo, Jacinto de Polonia, Alberto Magno, Tomás de Aquino, Catalina de Siena, Catalina de Ricci, Vicente Ferrer, Pedro de Verona, Martin de Porres, Rosa de Lima, Luis Beltrán, Fray Angélico, Francisco de Capillas y muchos mártires(B. García Paredes y compañeros), Fray Luis de Granda, Francisco de Vitoria, Bartolomé de las Casas, Francisco Coll, y los más recientes, Juan Bartolo, Giorgio Frassati, and etc, etc.
Continuamos en el camino de Domingo, tratando de ser fieles y creativos. Después de todo, la verdadera renovación consiste, nos dice el Vaticano II, en un crecimiento de fidelidad a nuestra vocación (Vaticano II, Unitatis Redintegratio, UR, 6). En el 2021, el Papa Francisco nos auguraba a la familia dominicana una nueva primavera. El Papa León XIV nos invita o a imitar a Domingo: Santo Domingo “deseaba anunciar el Evangelio con autoridad que brota de una vida pobre convencido de que la Verdad necesita testigos coherentes” (Dilexi te, 66). Sin duda, “Conocer la Verdad y no practicarla es no conocerla”.
Y, para terminar. ¿Quien es un Dominico o Dominica? Es un hombre o una mujer de Santo Domingo. El gran pintor francés Matisse pintó algunos dibujos de Domingo. En todos ellos, Domingo no tiene cara, solamente una silueta. Le preguntaron a Matisse: ¿Por qué? Su respuesta: “Todo Dominico o Dominica debe poner su cara en la silueta de Domingo, y debe identificarse con la figura de Domingo.
Qué hermosos sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la buena noticia (Is 52,7) (FGB)